May 26, 2004
El paraíso del placer eterno

            



            Hace mucho tiempo, en un lugar del Peloponeso, un joven llamado Heros paseaba como siempre por las afueras de su pueblo natal. Iba caminando por las montañas, sobre las rocas, por las verdes laderas y los prados repletos de flores en primavera. No sabía lo que era amar ni ser amado, no conocía el sexo, pues su comarca era pequeña y prácticamente no había mujeres de su edad. Por cuestiones puramente genéticas, en aquella región sólo nacían niños varones. Así, todos los días soñaba y rogaba a los dioses tener al menos la oportunidad de ser como el resto y, además, dar una alegría a sus vecinos trayendo al lugar una hija. Tanto fue así, que los dioses lo escucharon, y al ver que no pedía por él, sino por su pueblo, decidieron otorgarle el deseo que pedía. Lo llevaron al paraíso, donde le esperaban no una, sino tres mujeres sólo para él. El joven, sin saber dónde se encontraba, se asustó en un primer momento, pero pronto las chicas le hicieron sentir como nunca. Una lo besaba con pasión; otra le acariciaba su cuerpo con una dulzura que se oponía a la agresividad en sus gestos de la otra; la tercera, le desnudaba y le chupaba todo cuanto iba descubriendo. Su erección, que ya se había producido nada más ver a aquellas chicas con vestidos transparentes y semidesnudas, se hacía cada vez más latente, con movimientos espasmóticos de su pene con el roce de la lengua de aquella desconocida en su frenillo. Las chicas se quitaron sus gasas y continuaron a lo suyo. La que estaba lamiendo todo su cuerpo se agachó, se puso de rodillas y empezó a degustar aquel precioso manjar completamente virgen que era el miembro viril de aquel joven campesino. Heros, poco a poco, iba perdiendo la vergüenza y se iba soltando. Primero tocaba los pechos de una y de otra, y luego pasó a tomar el protagonismo de las acciones: Les lamía el clítoris mientras metía los dedos en sus respectivas vaginas perfectamente lubricadas. Después pasó a penetrar a las preciosas jóvenes que habían aparecido en su camino, a una por delante, a otra por detrás, a otra por el culo... así hasta probar decenas de posturas: debajo, arriba, de lado, hacia delante, hacia detrás, metiéndosela a una y chupándole el shoshito a otra... Heros no había sudado más que en esa ocasión ni durante una jornada de sol a sol labrando sus tierras. Finalmente, tras una chupadita de cada una de ellas, y tras haber hecho que se corrieran las tres, eyaculó su semen sobre la boca de ellas, y éstas lo bebían como si de un elixir afrodisíaco se tratase. Tras esto, le preguntaron a Heros qué era lo que prefería: volver a su vida cotidiana, o permanecer allí para siempre, haciendo lo mismo día tras día. El joven decidió volver a la Tierra, pues sólo quería probar el sexo y ya lo había hecho, y seguía con la ilusión de tener una niña para que no se extinguiera su gente, su pueblo. Los dioses, tras ver que el joven campesino, después de haberle sido concedido el mayor gozo de su vida, había rechazado su propio placer por complacer a sus vecinos, decidieron dejarle una de las chicas para que cumpliera su mayor deseo en esta vida. El placer eterno había perdido la batalla frente al poder del amor, y, tras la contienda, había entregado a éste, como buen perdedor, sus armas, que no eran más que aquella joven.  

            Moraleja: ama, y serás amado, respetado, querido, deseado, premiado, recompensado... ama y siempre saldrás ganando.

         

Posted at 11:59 pm by Romeo_
Comments (9)

May 21, 2004
De tripas y mariposas

            Os voy a contar esta vez una historia de amor. ¿Nunca habéis sentido mariposas en vuestro estómago? Seguro que sí. Esto que váis a leer está basado en algo que me ocurrió no hace mucho tiempo, hace apenas año y medio, y duró más o menos lo que dura un embarazo. Empezaron las clases allá por octubre del año 2002. Conocía a media clase, pero a la gran mayoría sólo de vista. Así que me uní a un chico con el que sabía que me iba a llevar bien, pues ya había charlado con él alguna que otra vez. Gracias a él, la conocí. Habían sido compañeros de clase durante el curso anterior. Pero no empezó ahí nuestra relación de amistad. Eso se inició unos días más tarde, cuando en unas horas libres de clase que tuvimos estuvimos hablando junto con otrs compañeros que allí estaban. Yo bromeé con algunas de las cosas que allí sucedieron, y tal vez aquello le gustó, pues tan sólo dos o tres días después, durante otro ratillo de esos, me pidió que la acompañara a su casa para gestionar unos asuntos por el teléfono. Acto seguido, fuimos a mi casa, ya que yo no quería ser menos. Y fue ese día en el que empecé a fijarme en ella. Me había demostrado una gran confianza hacia mí, además de que vi el reflejo del sol en sus ojos verdes y me impresionaron. A partir de ahí, todo fue un enorme flechazo: me sonrió y me enamoré de su sonrisa; me habló y me enamoré de su voz; me miró y me enamoré de su mirada... y así con toda ella. Pasaron muchos meses, y yo no me atrevía a confesarle lo que sentía por ella, haciendo gala de mi gran cobardía en estos temas. En esos meses le di todo cuanto pude, la ayudé como a mi propio hermano. Creo que con mi actitud debía haberse dado cuenta. Pero quien en realidad lo notó fue una hermana suya, y a los hechos me remito: cuando ya me había decidido a decírselo, pues no quería seguir sufriendo eso tan bonito pero a la vez tan amargo que llamamos amor y quería dejar de llorar y comer como antes, la vi con otro chico, pero no significaba nada para ella. Entoces su hermana, conocedora de la situación, me intentó ayudar, y en palabras clave me intentó decir que fuera a por ella. Pero yo no tenía ganas después de lo que había visto. Seguí llorando durante meses y, al final, por circunstancias de la vida que ojalá no hubieran ocurrido (aunque me han reportado muchas cosas, pues de lo malo también se aprende), tuve que olvidarme de ella. Lo peor es que, durante el tiempo que aquello duró, aquella chica también dio muestras de que posiblemente me quisiera, sólo que mi cobardía me impidió saberlo. Hoy, un año más tarde, todavía la quiero, ya no como antes, pero la quiero, y estoy seguro de que volvería a enamorarme de ella si aquella amistad que tuvimos, y que ahora está un poco menos arraigada, volviera a florecer. Desde aquí mi deseo de que eso ocurra. Amén (o así sea, como vos prefieran).

            ¡Espero que no se hayan aburrido eh! Pero es que ustedes comprendan, ya hace más de un año, y he tenido que sintetizarlo todo en unas líneas... ¿Qué opinan?       

Posted at 09:50 pm by Romeo_
Comments (8)

May 17, 2004
Chingando bajo la lluvia

   ... Llaman a la puerta: tic, tac (¿eso es un reloj verdad? jeje. Será que estaba durmiendo). El caso es que llaman: toc, toc, toc, toc (ahora sí, ¿verdad? ya estaba levantado xD). Voy a abrir, pero no miro por el agujerito, sino que abro directamente. Me encuentro de frente con una chica despampanante, y me pregunto si es cierto o sigo soñando... pero ese toc, toc tan realista me hacía estar seguro de que estaba viviendo una realidad. La chica era de mediana estatura, pelo largo y liso de color negro, con ojos verdes (me encanta esa combinación de colores de cabello y ojos). Tenía los senos más hermosos que hubiera visto jamás, tapados por una camiseta roja de tirantes en los que se marcaban los pezoncitos de aquellas tetitas redondas. Llevaba un pantalón negro muy ajustado, tanto que era de esos de los que aquí donde vivo, en Andalucía, España (aunque soy de origen argentino) llaman "pantalones para sordomudos", por eso de que se leen los labios xD. Por los costados de aquella piel dorada por los rayos del astro Sol, a la altura de aquella cintura perfecta, emergían las finas líneas del tanguita que vestía (de todo esto me di cuenta en un segundo, con la picardía de hacerme el dormido jejeje). ¡Qué buena estaba la hija de la chingada! jejeje. Portaba una carpeta, y me preguntó si mis padres estaban en casa. Contesté que no, a lo que ella respondió con otra pregunta: si era mayor de edad para hacerme aquella encuesta. Asentí con la cabeza, al no poder, todavía, articular palabra alguna. La hice pasar y acomodarse en un sillón. Tras aquel ligero cuestionario, me apresuré en decirle que tenía prisa, que debía hacer muchas cosas, y que lo primero era tomar una ducha. La chica me dijo que le gustaría meterse conmigo en el baño, ya que llevaba una jornada de trabajo muy dura y le había gustado mucho cómo la había tratado (aunque digo yo que algo más le gustaría de mí para hacerme tal proposición). Cogí mi ropa y la llevé al baño. Nos desnudamos mutuamente, primero ella a mí, y luego yo a ella. Empezó por la blusa de mi pijama, luego el pantalón, y finalmente mis calzones, tocando suavemente con sus delicadas manos mi miembro viril, provocando una ligera erección. Luego procedí yo a hacer lo propio con ella: primero, tras pellizcarle un poco los pezones, la camiseta, luego el pantalón, y, por último, el tanguita. Me puse tras ella y empecé a deslizar mis manos por su cuerpo: pechos, barriga, glúteos, clítoris... mientras con mis labios le besaba detrás de la oreja. Ella, por su parte, además de gemir de placer, echaba sus manos hacia atrás para encontrar mi cuerpo. Entramos por fin en la ducha y abrimos el agua calentita. Nos refregamos con ella por todo el cuerpo, y cogí el mango para hacerla disfrutar aún más, haciendo rozar el chorro de agua con su parte femenina... Dejé el manguito en su lugar y comenzamos a hacer el amor de forma apasionada. Metí mis cuchillos afilados en su sutil vagina (es una metáfora, me refiero a mis dedos, que nadie piense mal jajajaj). Ella me la chupaba como nadie lo había hecho nunca. Se la metí en su rajita, y empecé a hacer movimientos hacia detrás y hacia delante, apretándola contra la pared, con un ímpetu que hasta ese momento no había encontrado en mi interior... Mientras tanto, nos besábamos, y yo le metía el dedito en su culito, aquel culito redondo, perfectamente diseñado, como si de una escultura se tratase. Seguía metiendo y sacando mi polla de su shoshito, hasta que nuestros fluídos se mezclaron con el agua cristalina, haciéndola más espesa y blanquecina. Llenamos la bañera y nos dimos un baño afrodisíaco, tras el cual volvimos a follar como desesperados. Y allí estábamos los dos, follando bajo la ducha, como si una tormenta cayera del cielo y a nosotros nos excitara...     

Posted at 08:32 pm by Romeo_
Comments (3)

May 12, 2004
Presentación y anticipo

   
  
Ke tal?....como es el primer escrito, me presento:

   Me podéis llamar Romeo. Ahora os contaré qué es lo que voy a andar haciendo por aquí....bueno....trataré uno de los temas más escondidos: el SEXO, aunque también trataré el AMOR y el SEXO, el AMOR sin SEXO, el SEXO sin AMOR, AMOR con SEXO, y SEXO con patatas..jajajajajaja...
  
   Pues eso, que este blog tratará del Amor y el Sexo como la propia dirección del mismo lo plantea.

   Sin más dilación, un anticipo de lo que podréis ir viendo por aquí....



                         
LA CHICA DEL METRO
   
   Como cada mañana, salí a coger el metro con gran desesperación, aprisa, siempre corriendo para no llegar tarde a la facultad. Me vestí con lo primero que pillé en el armario: una camisa blanca de manga corta, unos pantalones negros y unos zapatos deportivos. Cogí la carpeta a toda prisa y salí pitando del piso, no me dio tiempo ni a lavarme la cara...
    
   Al fin llegué al metro y me senté rápidamente en un asiento del vagón de atrás, como siempre. Al sentarme, comprobé que la única chica joven de allí me miraba sutilmente, de vez en cuando. Yo me percaté te su mirada. Lo que más me asombró es que me miraba "el paquete"; sí, sí... miraba justamente a esa altura.... la chica era normalita, ni fea ni guapa... era normal, aunque ciertamente me atraía algo de su cara, a lo mejor lo que me atraía era que me mirase de aquel modo...
   
    Su mirada empezó a ser cada vez más y más descarada, apuntando directamente a mis partes íntimas. Yo la notaba algo sulfurada, con los colores algo subidos... yo no me sentía incómodo porque me mirase, sino que la dejaba que mirase todo lo que le diera la real gana (¡para eso están los ojos!). Intenté en una parada del metro que me mirara fijamente a los ojos, pero no había manera, intenté agacharme un poco para coger la carpeta y me la puse encima de las piernas; entonces, la chica dejó de mirarme y suspiró... volví a quitar la carpeta, y de nuevo fijó la vista en mi paquete... 

   En aquel momento me pregunté por qué me miraría tanto ahí, ¿¿le excitaba?? ¿¿o es que me había manchado o algo??....me miré....y entonces lo vi... jajajajajajaja... con las prisas me dejé la cremallera del pantalón abierta, y tenía el pene algo erecto, ya que era por la mañana y suelo levantarme con erección, por lo que con la bragueta abierta se notaba un apreciable bulto hacia afuera, por dentro de los calzoncillos, jeje. Por eso la chica no me quitaba ojo. Entonces, hice como que no me daba cuenta y la dejé abierta para que la chica siguiera mirándome, para que se pusiera aún más nerviosa.

   Llegó mi parada, me tocaba bajar; me levanté de mi asiento y me dirigí a salir, pero antes me quité el reloj de la mano, me lo metí en el bolsillo y me dirigí hacia aquella chica para preguntarle la hora...jeje. Imagináos aquel cuadro: yo con la bragueta abierta y justamente delante de ella, de pie y ella sentada... ¿Tienes hora?... no me contestó, estaba fija en el paquete. Vi cómo su frente brillaba y sus piernas estaban cerradas con fuerza....le volví a preguntar...¿Tienes hora?... que vá, no me hacía caso...solo le hacía caso al paquete. Se abrieron las puertas del metro y tuve que salir; la chica me siguió con la mirada. Al salir, me subí la bragueta, porque si no la iba a liar por otro lado y ya estaba bien de liarla por ese día....jeje. A aquella chica no se le olvidará aquel viaje del metro, y creo que a mi tampoco, pues me sentí muy halagado por la mirada de aquella dama.


   - Por hoy se despide Romeo. Mil besos a todos... y recordad que esto es sólo un anticipo de lo que veréis por aquí....  Chao!!!!

  
PD: ya iréis comprobando que iré colgando mis textos y horas o días más tarde corregiré los fallos que en él pueda haber, pero es que al escribir tan deprisa cometo fallos muy gordos, tan gordos como 'el pelusa' xD; aunque otras veces me esmeraré un poco más y lo haré de una tacada. Éste ya lo he arreglado. Aunque en realidad los fallos en la escritura no son muy apreciables, acentos... y eso no creo que importe mucho, el contenido creo que es lo que interesa...pero bueno, como me gustan hacer las cosas bien..pues eso...jeje


Posted at 12:29 am by Romeo_
Comments (5)


   





<< January 2012 >>
Sun Mon Tue Wed Thu Fri Sat
01 02 03 04 05 06 07
08 09 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31


Calentitodecai

Morpheus

Si queréis linkearme podéis utilizar este botón:



Sí, es un botón muy grande... pero yo soy de los que piensa que el tamaño importa... aunque también las formas...


Contact Me

If you want to be updated on this weblog Enter your email here:


rss feed


Blogdrive